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Vistas Suburbanas

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Hacia finales del siglo XIX la ciudad crecía sin pausas y al ritmo que marcaban los "hombres del mundo" que, con ilusión y esperanza, aceptaban la convocatoria constitucional de venir a habitar el suelo argentino.

Los lindes de aquella Buenos Aires, trazados tras conflictos que en ocasiones fueron cruentos, tenían hacia el oriente la precisa delineación de las riberas del Plata. Hacia el poniente, la llanura dejaba sus silvestres orígenes de pampa para volverse chacras, quintas y pueblos. Rieles y alambradas consolidaban el avance de la ciudad, y los ombúes autóctonos dejaban espacio a los cultivos.

Este nuevo paisaje en gestación no podía dejar de atraer a los artistas. Tanto a los que acompañando la gesta inmigratoria habían llegado a este puerto en los confines del Atlántico, como a los que ya habían nacido en esta tierra nueva. Este gradual proceso de conversión del suelo bravío en tierra fértil y escenario augural para el asentamiento humano fue puntualmente registrado por quienes, como herramienta básica de su oficio, empuñaban sus pinceles.

Estudio Garrido Abogados ha seleccionado, de entre las obras de su colección Paideia, un conjunto de pinturas de esos artistas que, testimonialmente, posaron su mirada en esa vasta región en la que la ciudad aún no lo era, y la pampa estaba dejando de serlo.

Estas "Visiones del suburbio", que en ocasión de la ya habitual convocatoria de las Gallery Nights porteñas ofrecemos en esta oportunidad, se integra con las obras de una veintena de artistas con cumplida trayectoria en el arte de los argentinos.

Están aquí, entre otros, los italianos Alfredo Lázzari y Salvador Zaino, el francés Dasso Deprat y el pintor y arquitecto noruego Alejandro Christophersen. Los acompañan, en los albores del siglo XX, los ya argentinos Vicente Vento, Angel Vena y Fernando Pascual Ayllón. Más cercanos en el tiempo aparecen Demetrio Iramaín, Rodrigo Bonome y Juan Otero. Vigorosamente activos en estos nuestros días están Carlos Pfeiffer y Eduardo Malara, y en esta contemporánea categoría revistaba hasta hace pocos, muy pocos días, Lola Frexas, a quien hoy mucho nos cuesta decirle "gracias, y adiós?".

El suburbio que estos artistas nos dejaron en sus lienzos fue el ámbito propicio para que en él fructificara el trabajo de quienes con ilusionado esfuerzo vinieron a habitarlo.

Hoy, cuando el paisaje de ese mismo suburbio, ahora llamado conurbano, reconoce una realidad social muchas veces ajena a los propósitos fundacionales de nuestra Nación, tal vez esta muestra sirva para que, como frente a una suerte de espejo retrospectivo, recordemos con nostalgia a un espacio que supo ser una tierra de promisión.

Adrián Gualdoni Basualdo
Octubre de 2011
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Jorge Larco
Plaza de Mayo
Colección Paideia